Un camión con explosivos fue detonado ayer cerca de una mezquita; hay más de 200 heridos; se teme que haya personas atrapadas entre los escombros
BAGDAD.- En el atentado más mortífero en el país desde el 24 de abril, un ataque suicida dejó ayer un saldo de más de 70 muertos en las afueras de una mezquita en el norte de Irak. El primer ministro Nuri al-Maliki llamó a sus compatriotas a no perder la fe si el retiro de las tropas estadounidenses genera más atentados.
Más de 200 personas resultaron heridas en el incidente, que tuvo lugar cuando los fieles estaban saliendo de una mezquita. Dado que la explosión alcanzó a cerca de 30 casas que quedaron destruidas, mucha gente quedó atrapada bajo los escombros entre los que aún se buscaban víctimas.
El mayor general Jamal Tahir, jefe de la policía de Kirkuk, informó que un camión con explosivos fue detonado tras las plegarias de ayer al mediodía en Taza, una aldea situada en las afueras de la ciudad.
"Estaba sentado en mi casa cuando súbitamente una poderosa explosión sacudió la tierra debajo de mí", dijo Hussain Nashaat, de 35 años, con su cabeza envuelta en vendas blancas. "Me encontraba cubierto de sangre y corrí afuera rápidamente. Mi amado vecindario estaba bajo escombros", afirmó.
"El camión estaba estacionado cerca de nuestra casa. La mayoría de las víctimas fueron encontradas entre los escombros de las casas, en su mayoría mujeres y niños", dijo Ehsan Mushir Shukur, cuya hermana resultó seriamente herida en el ataque y debió ser hospitalizada de urgencia en la ciudad kurda de Sulaimaniyah. Añadió que su mujer también había resultado herida, mientras que el hijo y la hija de su hermana murieron a causa del atentado.
Por su parte, el presidente del país, Yalal Talabani, condenó el atentado y prometió indemnizar con 1000 dólares a las familias de las víctimas.
En el principal hospital de Kirkuk, Azadi, reinaba el caos entre los gritos y los ruidos de sirenas de ambulancias, mientras los empleados llevaban civiles heridos al interior del centro de salud, incluyendo a varios niños.
"No se desalienten si se produce una brecha de seguridad aquí o allá", dijo Maliki a líderes de la comunidad étnica de turcos, reiterando una advertencia de que los insurgentes podrían tratar de aprovechar la retirada estadounidense para lanzar más ataques.
Analistas afirman que también podría producirse un aumento en la violencia, principalmente de insurgentes sunitas, incluyendo a Al Qaeda y otros grupos violentos, a las puertas de las elecciones parlamentarias que se celebrarán en enero próximo.
En Kirkuk, un área rica en petróleo, las tensiones se han incrementado, en momentos en que los kurdos buscan incorporarla a su región semiautónoma, a pesar de la oposición de árabes, turcos y otros grupos étnicos rivales.
Retiro de tropas. Antes del atentado, Nouri al-Maliki, había insistido en que los militares estadounidenses se retirarán de las ciudades tal como fue pactado, aun si se producía un rebrote de la violencia. Horas después de las declaraciones, se produjo el ataque suicida que dejó un reguero de sangre cerca de una mezquita chiíta.
Como parte de un pacto firmado entre Bagdad y Washington el año pasado, los soldados estadounidenses abandonarán los centros urbanos el 30 de junio y la totalidad de la fuerza que invadió Irak en el 2003 deberá replegarse para el 2012.

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